Miércoles, 01 Marzo 2017 18:21

Pautas de registro que funcionan

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Pautas de registro que funcionan Pautas de registro que funcionan Luke Wroblewski

En los últimos años hemos asistido al nacimiento de la e-Health, la revolución que supone incorporar las nuevas tecnologías a la atención sanitaria. Gracias a ella, en los últimos años los profesionales de la psicología nos interesamos cada vez más por las Tecnologías de lnformación y la Comunicación (las TICs) y toda clase de dispositivos: tablets, smartphones, wereables… Sin embargo, muchas veces corremos el riesgo de ignorar la innovación y la vanguardia de la investigación científica en nuestro propio campo: la práctica clínica basada en la evidencia.

 

No tiene ningún sentido estar a la última en nuevas tecnologías y TICs y no estarlo en los medios de evaluación e intervención. La Asociación Americana de Psicología (APA), recomienda a los profesionales usar siempre la mejor evidencia empírica disponible, adaptada a las características y preferencias de sus pacientes teniendo en cuenta su propia pericia clínica (American Psychological Association, 2006). En el ámbito de la intervención psicológica, la idea de práctica basada en la evidencia ha hecho correr ríos de tinta, y pocos profesionales son ajenos a ese debate. En el ámbito de la evaluación psicológica, la cosa no pinta tan bien. Y sin embargo, es igualmente importante.

 

Para empezar, no puede hablarse de una práctica basada en la evidencia si no está fundamentada en medidas objetivas, fiables y válidas de las necesidades, problemas y conductas del paciente y su evolución a lo largo del tiempo. Existen abundantes investigaciones que demuestran que con el juicio clínico no basta, y que los psicólogos estamos sujetos a toda clase de sesgos, como cualquier persona, y por ello debemos apoyarnos en pruebas objetivas para llegar a conclusiones válidas a lo largo de la evaluación y el tratamiento. Es imprescindible comprometernos con la medición sistemática (Kazdin, 2008).

 

En segundo lugar, la decisión de cómo medir es compleja, y se debe ponderar con cuidado qué herramientas usar. Muchas medidas ampliamente usadas son difíciles de interpretar en términos de la vida cotidiana de los pacientes. En otros casos, simplemente las medidas más interesantes no están validadas en nuestro idioma o para nuestra población de referencia. A veces nos interesa medir algo demasiado particular y específico como para usar escalas. En estas situaciones, desarrollar medidas de observación y autoobservación a medida de nuestros pacientes puede ser una opción empíricamente apoyada si lo hacemos bien. Para ello, debemos:

 

-    Plantearnos si existen modelos de registro que hayan dado buenos resultados antes, consultando los manuales de referencia, como por ejemplo “A guide to assessments that work”, the Hunsley y Mash (2008).

-    Buscar alguna manera de estimar la fiabilidad de nuestra medida, usando múltiples observadores para compararlos entre sí, o acudiendo a otros correlatos objetivos de lo que queremos medir.

-    Asegurarnos de entrenar a la persona que vaya a realizar la observación en la medida y el dispositivo que decidamos usar, y poner a prueba qué tal lo hace.

 

La medida directa del comportamiento por medio de registros y autorregistros de conducta puede ser una medida robusta y con una relación clara y sencilla de interpretar con los problemas de los pacientes.

 

Desde Appsico trabajamos para que smartEMA sea una plataforma de medición útil y fiable para todos sus usuarios a través del móvil. Para conseguirlo, estamos apoyando los estudios que pretenden estudiar la evaluación por medio de apps instaladas en el móvil, ofreciendo nuestra herramienta de manera gratuita a diversos investigadores. También estamos comprometidos a ofrecer a través de este blog modelos de registros y autorregistros de conducta con apoyo empírico a todos nuestros lectores.

 

Disponer de medidas empíricamente apoyadas supone un gran beneficio para pacientes y profesionales. Además, para estos últimos, disponer de una base de datos sistemática, con observaciones de sus pacientes puede permitirles saltar la barrera que existe entre científicos y practicantes, y convertir su propia práctica clínica en una fuente de nuevas evidencias para el conjunto de la profesión.

 

Referencias:

American Psychological Association. (2006). Evidence-Based Practice in Psychology APA Presidential Task Force on Evidence-Based Practice. American Psychologist, 61(4), 271–285. http://doi.org/DOI: 10.1037/0003-066X.61.4.271

Hunsley, J, & Mash, E. J. (Eds. )(2008) A guide to assessments that work. New York: Oxford University Press.

Kazdin, A. E. (2008). Evidence-based treatment and practice: New opportunities to bridge clinical research and practice, enhance the knowledge base, and improve patient care. American Psychologist, 63(3), 146–159. http://doi.org/10.1037/0003-066X.63.3.146


La imagen es de Luke Wroblewski

Read 235 times Last modified on Domingo, 02 Abril 2017 21:15

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